Dudando entre pasado y presente

Con todo y que mis avances me gustaban mucho, tenia momentos en que de manera inconsciente me regresaba a lo de antes. Cuando digo esto me refiero a que en ocasiones ante una necesidad en vez de utilizar las herramientas recientemente adquiridas, me sorprendía repitiendo infinidad de veces oraciones aprendidas desde niño. Con esto no quiero decir que esta practica este mal o que este equivocada, ni si quiera que lo que yo hago sea lo correcto. Ante semejante sorpresa descubrí que las oraciones aprendidas estuvieron bien durante un tiempo, mas ahora simplemente las repetía sin tomar en cuenta las palabras que formaban dichas plegarias. Por otro lado fueron escritas por grandes hombres y mujeres que en ese instante albergaban una gran fe y una profunda convicción de todo lo que decían. Yo la verdad las repetía como un disco sin fin. Y cuando hacia el esfuerzo de poner mucha atención en las palabras que las formaban, la mayoría de las veces no me hacían sentido. Me di cuenta de que muchas de ellas están compuestas por pasajes de la vida de jesus impregnadas del aroma y los sentimientos de la persona que las escribió y si a esto le añadimos la época en la que fueron creadas, simplemente dejaban de funcionar en mi aquí y mi ahora. Si tengo que reconocer que me ayudaron mucho a reconocer los procesos en los que dichas personas se vieron envueltos y que les hicieron progresar espiritualmente y conseguir esos niveles de concentración y crecimiento interior que lograron.

Cuando te das cuenta de que hay en el mundo y en las diferentes culturas grandes personas que lograron su máximo desarrollo personal en los diferentes ámbitos en los que se lo propusieron, comienzas a utilizar sus recomendaciones. Solo que cuando esto sucede no es bueno hacer las cosas tal y como ellos las cuentan. Es mucho mejor ver como lo hicieron y adaptarlo a tu vida y a tu persona. 

Somos únicos y diferentes a todos los demás, por eso necesitamos de algo que sea exclusivo para nosotros. Algo que aunque los demás digan que así no funciona, en nosotros si funciona. Explora todo lo que puedas, no solo en la cultura y en la religión de la que procedes o que te inculcaron desde niño. Explora todo lo que puedas y ahora con internet es muy fácil. Y todas aquellas cosas que te hagan sentir bien, adaptadas a tu cultura y a tu religión. Te vas a dar cuenta de que haciendo esto tus progresos son magníficos y cada día te sientes mejor y progresas en todos los momentos de tu vida.

Cuando tengas dudas y no sepas hacia donde dirigirte, simplemente pregunta. Haz una pregunta a Dios o el universo, como quieras llamarlo. No busques la respuesta, simplemente pregunta y quédate en silencio unos instantes y después sigue la energía. Siempre hay algo que te dice hacia donde moverte. No te cuestiones, no te juzgues, simplemente sigue esa energía que tu intuición te muestra. Puede que las primeras veces te cueste, mas al final te darás cuenta de lo fácil que es. Si no tienes claro como distinguir esa energía, simplemente sigue aquello que te haga sentir ligero. Si te hace sentir ligero es bueno para ti. Si te hace sentir pesado, no es bueno para ti. Haz esto con cada decisión que tengas que tomar y te darás cuenta de como las cosas se van apareciendo ante ti como si de magia se tratara.

Fue con estos pequeños ejercicios que empece a seguir esa energía que me hacia cada vez crecer mas y que incluso me ayudaba a crear mis propias oraciones. Mi relación con Dios comenzó a pasar de ser unos momentos en el día, a ocupar las 24 horas. Empiezas a vivir en plena sintonía con Dios y te das cuenta de que es esa energía la que a cada momento va guiando tus pasos.

Vive en la pregunta y tendrás todo al alcance de tu mano.

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